Analizamos con Mauro Sánchez el estado actual de la educación en valores en la actividad deportiva

Mauro Sánchez, Doctor en la Facultad de Ciencias del Deporte de la UCLM, imparte las asignaturas del grado Fundamentos del Baloncesto y Rendimiento en Baloncesto. Titulado como Entrenador Superior de Baloncesto cuenta también con un Master en Psicología del Deporte.

La afirmación “el deporte no educa” ¿es cierta?

Estoy totalmente de acuerdo con esa afirmación, el deporte no educa  en sí mismo, es la manera de transmitirlo, de enseñarlo, de palparlo en la sociedad.  Lo que hace que  el deporte eduque está supeditado al  planteamiento que hagan los adultos que están alrededor de los deportistas.  Con adultos me refiero a la familia, entrenadores, directivos, árbitros. Por supuesto, las influencias socioculturales también van a repercutir en que el deporte eduque o no. 

¿Qué o quienes deberían ser los encargados de aportar esa educación en líneas generales en primera instancia a los más pequeños?

Como te decía, son muchos los agentes sociales que influyen en la educación de nuestros jóvenes, pero por lo general se suele atribuir este cometido a los entrenadores  o a los profesores en el ámbito educativo. Sin embargo,  la ciencia nos dice que las personas adquieren sus competencias socioemocionales en el entorno familiar  en las primeras etapas de la vida. Es en este entorno donde el niño principalmente aprende a respetar, a ser responsable, a controlar sus impulsos, a tolerar la frustración, a compartir, a escuchar, a asumir retos, a ser agradecido, autónomo, solidario, generoso,  a disculparse.  Luego, los profesores en el ámbito formal y los entrenadores en el no formal deberían ayudar a las familias a  cultivar y mejorar esas competencias socioemocionales.  Por lo tanto, esta es una responsabilidad que no deben eludir las familias.

¿Existe consenso entre los propios educadores en cómo afrontar el enorme reto que supone inculcar los valores sociales y personales mientras los más pequeños conocen los aspectos técnicos de los deportes que practican?

A la hora de inculcar valores, la mayoría de los educadores somos conscientes de la importancia que tiene el ejemplo sobre nuestros jóvenes deportistas.  Esto, que no es poco, debe ir acompañado de una serie de estrategias que junto con el ejemplo constituyan herramientas potentes para conseguir una educación integral a través del deporte. En este sentido es donde no parece existir consenso, por desconocimiento de esas estrategias, o bien porque se considera que con dar buen ejemplo es suficiente. Lo que parece claro es que no estamos aprovechando todo el potencial que tiene el deporte para conseguir objetivos de desarrollo personal y social por la falta de planteamientos deliberados. La percepción que tenemos es que todos queremos conseguir esos objetivos de educación integral pero luego no desarrollamos un plan de trabajo para conseguir ese fantástico objetivo.

¿Hay una edad idónea para hacerlo?

Aunque soy de la opinión de que todos somos aprendices de valores, que siempre se tiene edad para seguir creciendo, independientemente del rol que desempeñes, es cierto que es en la etapa de primaria (prebenjamines, benjamines, alevines) donde se puede trabajar mejor para configurar unas actitudes positivas con repercusiones favorables en la vida cotidiana y en el terreno deportivo.  Además de ser una etapa muy permeable a la configuración de las competencias socioemocionales, existe la flexibilidad suficiente como para emplear tiempo en las sesiones de entrenamiento para realizar actividades en aras de conseguir la educación integral. 

¿Hasta qué punto es importante la formación en este sentido de los entrenadores en cada una de las disciplinas deportivas?

Es esencial la formación del entrenador para conseguir los objetivos de educación integral y sobre todo para evitar hacer daño a personas muy vulnerables como son los niños y adolescentes.  Hay que dotar de herramientas para que los entrenadores ayudemos a las familias en el desarrollo de sus hijos y esto es algo de lo que adolecemos tanto en la formación que se da en la universidad a alumnos de grado como la que se da en el ámbito federativo. En mi opinión, se dan asignaturas que tratan estos asuntos de manera parcial pero no se da un enfoque integrador, o bien los formadores vamos pasando la pelota a otras asignaturas y al final, hablando coloquialmente, se queda la casa sin barrer.  Además, considero que es algo paradójico, porque como te decía, cuando nos preguntan sobre este tema todos hacemos referencia al valor que tiene el deporte en el desarrollo personal y social, sin embargo, no conseguimos dar la formación adecuada para que nuestros técnicos lo pueden llevar a cabo.  Por ponerte un ejemplo, sabemos a través de lo que nos dice la ciencia, que para conseguir aprendizajes profundos además de tener conocimientos sobre la materia, en este caso sobre el deporte en concreto,  necesitamos conocimientos pedagógicos, bienestar emocional y competencias socioemocionales que favorezcan aprendizajes y constituyan un ejemplo para los aprendices.  Si observamos los planes de estudio veremos que no existen materias que traten con un  determinado rigor contenidos en relación al bienestar emocional del educador, desarrollo de las competencias socioemocionales del educador y como desarrollarlas en los deportistas.

¿Es complicado sacar a los entrenadores y formadores del resultadismo y la competitividad que se le presupone de inicio al deporte?

Es muy complicado, especialmente porque se trata de fuertes creencias, muy arraigadas, que consideran que el éxito está relacionado con el ganar. También es complicado porque se observa que detrás de estos comportamientos hay orientaciones egoístas del entrenador, de búsqueda de reconocimiento de su entorno, de notoriedad. Esto hace difícil sacar a los entrenadores de ese enfoque. De ahí que se deba formar al entrenador sobre lo que se considera éxito en el deporte y no es más que tener en cuenta al deportista para que consiga estar motivado, enganchado en una actividad que le puede resultar muy positiva para su salud y desarrollo psicosocial. El éxito es también que consiga aprender, mejorar en todos los sentidos, no solo en el deporte, así creo que se debería entender el éxito.

Nadie suele hablar de los árbitros, ¿Son tan importantes como el resto de actuantes en cualquier competición deportiva a la hora de educar en valores?

Por supuesto, especialmente en las categorías de formación. El árbitro debería asumir un rol de educador y como tal dar ejemplo en el cumplimiento de sus responsabilidades, participando de manera activa durante la competición para que los deportistas disfruten, conozcan mejor el juego y desarrollen conductas de juego limpio. En este sentido, serían muy interesantes propuestas en donde instituciones, clubes y árbitros colaborarán de manera conjunta para que la competición fuera un entorno óptimo de aprendizajes. Sobre todo, la labor del árbitro será más eficaz cuando  los entrenadores sean respetuosos con ellos y conciencien a sus jugadores de que los árbitros son también educadores, que su función no es exclusivamente sancionadora.

¿Y las familias, qué papel deben desempeñar en todo este proceso?

Las familias deben ser conscientes de cual es su rol y para ello se lo debemos comunicar. Como dice el psicólogo José María Buceta, ¡las familias también juegan!, pero, eso sí, hay que decirles a qué juegan. ¿Cuál es su juego? Deben en primer lugar, tal y como te decía antes, generar en casa esas actitudes tan importantes que te he citado, de ellos depende, son los principales responsables de que adquieran esas competencias socioemocionales. Luego, facilitar a sus hijos los materiales que necesiten para practicar el deporte, darles oportunidades para que hagan deporte compaginándolo con los estudios, también a partir de los intereses de su hijo, elegir el proyecto deportivo que se ajuste a lo que ellos buscan del deporte. Una vez elegido, confiar en los técnicos, apoyar y animar a sus hijos, reforzar el esfuerzo y el juego limpio, participar en las actividades del club al que pertenece su hijo y especialmente ser ejemplo de buenas conductas. 

¿Todos los deportes son iguales o hay algunos más propensos a olvidarse de los valores?¿Qué circunstancias pueden llevarnos a ese olvido?

Es cierto que hay algunos deportes que por determinadas circunstancias se les identifica más con el desarrollo de valores,  un ejemplo de ellos sería el rugby. No obstante, entiendo que esto no es una cuestión de un tipo de deporte u otro en lo que al desarrollo de valores se refiere. Antes te he hecho referencia a la importancia que tienen los adultos sobre este asunto, de ahí que considere que es cuestión de cómo las personas implicadas en ese deporte lo enseñan, lo organizan.  

Hay un tema que me preocupa especialmente relacionada con las circunstancias en las que se desarrolla el deporte.  Mira como en los deportes empieza a haber cada vez más iniciativas de competiciones en edades tempranas. A mi parecer, el plantear competiciones en edades que oscilan entre los 5 y 8 años en donde hay clasificaciones, y por lo tanto una determinada presión por ganar, es inadecuado en la medida que pone en riesgo el desarrollo socioemocional de los niños que participan. Lo veo como iniciativas de los adultos que no responden a los intereses y capacidades de niños de esas edades. 

¿Las instituciones públicas a todos los niveles están lo suficientemente concienciadas en la implantación y educación de estos valores?

Yo creo que sí que están suficientemente concienciadas en lo que a educación en valores se refiere. Otra cosa es que se estén tomando las medidas suficientes para poder llevarlo a cabo. Entiendo que es un tema bastante complejo y que reclama una participación de toda la sociedad, es algo similar a lo que ocurre en la educación formal.  Lo que está claro es que se necesitan políticas que vayan en esta dirección, que se invierta dinero para que se pueda llevar a cabo, como nos dicen numerosas investigaciones, son muchísimos los beneficios que se obtienen  haciendo políticas e invirtiendo  en planes estratégicos que promuevan  una práctica educativa del deporte.

¿Qué proyectos tenéis en marcha en la UCLM?

Como nos advierte el Rector de la Universidad de Castilla-La Mancha, además de formar e investigar, la UCLM también tiene como misión dar respuesta a la problemática de nuestra región. Atendiendo a  este objetivo y sobre la temática que estamos tratando, en la Facultad de Ciencias del Deporte, que es lo que conozco principalmente, se desarrollan diferentes proyectos orientados hacia la práctica saludable de la actividad física, y también el proyecto educativo de La Fábrica de Valores que tiene como objetivo ayudar a las familias en la educación integral de sus hijos mediante la práctica del baloncesto. Todos estos proyectos se desarrollan alrededor de laboratorios  de investigación y se enmarcan dentro de lo que es la transferencia de conocimiento.

Háblanos de La Fábrica de Valores ¿Qué significa para ti este proyecto?¿Cuales son los resultados directos e indirectos que has podido comprobar desde que esta idea está en marcha?

La Fábrica de Valores es un proyecto educativo como resultado de la línea de investigación que tenemos en la Facultad de Ciencias del Deporte sobre educación integral a través del deporte. A través de las diferentes revisiones que hemos realizado de investigaciones sobre desarrollo positivo a través del deporte, de largas y profundas conversaciones con compañeros y entrenadores surgió este proyecto al amparo de la Facultad para dar respuesta a una problemática relacionada con el sedentarismo, desarrollo de competencias socioemocionales y cohesión social. Partimos de la idea de que el deporte mediante planteamientos deliberados puede ser una herramienta muy potente para  mejorar la salud y para el desarrollo personal y social. Por tanto, se trata de dar visión a un proyecto que nace desde el conocimiento científico y que hace realidad el efecto positivo que tiene el deporte cuando se hace un planteamiento deliberado. Lo interesante de este proyecto, al estar ubicado en la universidad, es que tenemos posibilidades de poder evaluar, investigar todas aquellas acciones que estamos realizando relacionadas con nuestros objetivos. En los 3 años que llevamos en marcha con una media de 150 participantes, además de las mejoras de las habilidades deportivas, hemos podido comprobar los efectos positivos en la salud, la incidencia que hemos tenido en nuestro tejido social cercano, también hemos comprobado los altos niveles de motivación que tienen nuestros chicos y chicas que nos permiten asegurar una fuerte adherencia hacia la práctica deportiva. Otra aspecto que hemos constatado es la conexión que existe entre las expectativas que tienen las familias y la de sus hijos, así como la conexión que hay entre los valores que destacan los hijos y las familias.   

De manera progresiva vamos evaluando el proyecto, detectando aquello en lo que debemos mejorar y lo que vamos consiguiendo. La verdad es que estamos muy satisfechos con lo conseguido, con la aceptación de las familias y agradecidos por poder  desarrollar el proyecto en la Facultad de Ciencias del Deporte de la UCLM. También estamos contentos porque han sido ya varios los clubes y entidades que se han interesado por lo que hacemos, permitiéndonos compartirlo con ellos, con lo que vamos satisfaciendo nuestro objetivo de dar visibilidad nuestra propuesta educativa. Ahora nos queda esperar que la pandemia llegue a su fin o que se den las condiciones para que podamos continuar con este ilusionante proyecto.

CONSEJOS PARA ENTRENADORES EN ETAPAS DE FORMACIÓN, GESTORES DE CLUBES Y PADRES QUE FAVORECEN LA EDUCACIÓN INTEGRAL A TRAVÉS DEL DEPORTE (DAVID CÁRDENAS Y MAURO SÁNCHEZ).- Descarga Aquí

La importancia de asumir la enseñanza de valores en la práctica deportiva

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